miércoles, 16 de marzo de 2011

EDMUND KEMPER

“Devoré una parte de mi tercera víctima. Le corté pedazos de carne que puse en el congelador. 24 horas después de disecarla, hice un guisado con la carne, macarrones, cebolla y queso”.



En la siguiente entrada del blog vamos a hacer un repaso sobre la vida de Edmund Kemper, asesino en serie de la década de los 70.

Edmund Kemper tiene nace el 18 de diciembre de 1948, mide más de 2 metros y pesa 160 kilos. Su Cociente Intelectual es de 140. Entre 1964 y 1973 asesinó a 10 mujeres.

Comenzaremos comentando la infancia de Ed Kemper. La mayoría de asesinos en serie objeto de estudio a lo largo de estos años provenían de familias inestables, predominando la figura del padre ausente y siendo niños desatendidos, víctimas de abusos o que han pasado por un gran número de conflictos en su infancia. Kemper fue criado por una madre que lo encierra constantemente en el sótano de su casa. Es ahí donde comienza el sueño de venganza y se entretiene con juegos en los que la mutilación y la muerte son esenciales. Siente gran admiración por su padre el cual abandonó el hogar cuando se produjo el divorcio. Su madre abusa del alcohol y sufre malos tratos por parte de su hermana mayor.

“Vivíamos en Montana, en una casa con un sótano inmenso, casi parecía un calabozo medieval. Tengo ocho años y mi imaginación funciona a todo tren. Hay un enorme horno de calefacción central (…) tengo la impresión de que en él vive el diablo. El diablo comparte mi dormitorio y habita en ese horno (…) De noche, mi madre y mis hermanas suben al primer piso, pero yo duermo en el sótano. ¿Por qué voy al infierno cuando ellas suben al cielo?”

El gato de la familia se convierte en su primera víctima. Entierra vivo al animal y le corta la cabeza, la lleva orgulloso a casa, donde la exhibe en su cuarto como un trofeo. Aquí ya podemos observar la ausencia de remordimientos, un sigo claro de la personalidad psicopática.

Es una persona que casi nunca habla, incapaz de expresar de modo normal cualquier sentimiento de afecto. Rasgos como el egocentrismo patológico, la incapacidad para el afecto y la pobreza de reacciones emocionales son criterios para detectar la psicopatía.

En la adolescencia decide huir del hogar: “a los 14 años me marché de casa. Quiero alejarme de mi madre. Sueño y fantaseo con el asesinato. Sólo pienso en eso. No consigo pensar en nada más (…). Es una mujer que me aterroriza (…) siempre domina a sus maridos…almaceno muchas frustraciones y odios”.

Al poco tiempo regresa pero decide vivir con sus abuelos paternos. A los 16 años los asesina con un rifle. Se procede a su internamiento en un hospital de alta seguridad. Después de 6 años confían a Edmund al cuidado de su madre, a pesar de la oposición de los expertos del centro.

Van pasando los años y consigue un trabajo estable. De noche perfecciona una técnica para establecer contacto con las autoestopistas, estima que cogió entre 300 y 400 mujeres en autostop. Kemper sabe tranquilizar a sus posibles víctimas que no sospechan que las somete a un cuestionario escrupuloso, pues no las elige al azar. Preparó con cuidado un listado de características físicas y morales.

Un detalle por lo menos curioso es que mientras comete los crímenes sale con la hija de un jefe de la brigada criminal, que lo invita varias veces a cenar, considerándolo un buen partido para su hija, claro ejemplo del encanto superficial y buena inteligencia característica de los psicópatas.

En el año 1972 Kemper asesina a dos autoestopistas. Él mismo describe los hechos con precisión, a continuación recogemos un fragmento de su testimonio: “Quiero estrangularla y no lo consigo. Se agita y empieza a gritar. Me siento frustrado. Tomo mi cuchillo y la apuñalo. No se muere. En las películas se supone que la gente muere en seguida. En la vida, las cosas no son así (…) ahora debo matar a la otra (…) hay sangre en todas partes y ella continua hablando, repite: no, no, no y ¿por qué, por qué? Es una locura. No siento nada, ya no formo parte de la raza humana”

“Regreso a mi apartamento con los dos cuerpos en el coche. Después de cortar las cabezas, me las llevo a mi dormitorio(…) donde juego con ellas”.

“A causa de mi madre no llego a determinarme como hombre. Mi vida sexual es inexistente y sólo puede llegar a ser aberrante”. Se ha analizado un patrón de comportamiento sexual común a los asesinos en serie. Estos individuos consideran su crimen como una especie de ritual. Tienen miedo al sexo y generalmente solo pueden tener relaciones sexuales con víctimas reducidas, desmayadas o muertas. Este patrón se va a ver reflejado en los crímenes que comete Kemper: “vivas las mujeres se muestran distantes conmigo. No comparten nada. Trato de establecer una relación, pero no la hay. Cuando las mato, sé que me pertenecen. Es la única manera que tengo que poseerlas”.

Tras uno de sus asesinatos, Ed visita a sus dos psiquiatras, que lo consideran curado. Durante su visita la cabeza de una de sus víctimas está en el maletero de su coche. El informe de los psiquiatras dice: “no hay ninguna razón psiquiátrica para considerarlo peligroso”. En esta ocasión se vuelve a poner de manifiesto la dificultad para el diagnóstico de la psicopatía, ya que estamos ante personas inteligentes, mentirosas, sin delirios ni otros signos de irracionalidad.

Finalmente, después de una década de asesinatos, Kemper mata a su madre a martillazos mientras duerme para posteriormente decapitarla y violar su cadáver. “Desde que era niño nunca dejó de gritarme y regañarme. Siempre consideré a mi madre como alguien muy impresionante, un ser casi indestructible. Tuvo una enorme influencia en mi vida. Me sorprende mucho darme cuenta de hasta qué punto es vulnerable, tan humana como mis demás víctimas (…) esto me sobrecoge un rato, y todavía me conmueve aunque su desaparición me alivie”.

La cabeza de la madre está en la repisa de la chimenea y sirve de blanco a los dardos que Kemper lanza mientras la insulta.

Sorprendentemente, es el mismo Kemper quien llama a sus amigos policías para entregarse, pero nadie le cree, hasta que consigue convencer a uno de los policías y le detienen.



John Douglas, jefe del Dpto de análisis criminal del FBI, ha concertado una cita con Kemper en prisión. Tras 4 horas de conversación, el agente da por terminado el encuentro y presiona el botón para avisar al guardia de seguridad. Llama tres veces pero no hay respuesta. Kemper aprovecha para advertir a su entrevistador que no sirve de nada ponerse nervioso. Agrega, haciendo una mueca, que nadie contestará a la llamada al menos en un cuarto de hora: “y si de repente me vuelvo majareta, vaya problema que tendrías, ¿verdad? Podría desenroscarte la cabeza y ponerla encima de la mesa para darle la bienvenida al guardia”.

Douglas contesta que esto volvería aún más difícil su estancia en la cárcel. Kemper responde que tratar así a un agente del FBI provocaría un enorme respeto entre los demás reclusos. “No creerás que he venido aquí sin medios de defensa”, dice el agente del FBI. “Sabes tan bien como yo que los visitantes no pueden llevar armas”, responde Kemper entre risas.

Finalmente el guardia aparece. Al salir de la sala de entrevistas, Kemper le dirige un guiño y, poniéndole el brazo sobre el hombro, sonríe: “Ya sabes que sólo bromeaba, ¿no?”.



“Es como una droga que me empuja a querer cada vez más. Vencer a la muerte. Ellas están muertas y yo estoy vivo. Es una victoria personal” (Ed Kemper).



viernes, 18 de febrero de 2011

LA PROFECÍA AUTOCUMPLIDA




La profecía autocumplida o profecía que se cumple a sí misma, fue un concepto acuñado por el sociólogo norteamericano Robert K. Merton, hacia la mitad del siglo pasado. Habla del valor que poseen las expectativas que tenemos sobre algo o alguien y de cómo tendemos a confirmarlas, consciente o inconscientemente, generalmente esto segundo, con nuestras acciones. Es decir, cómo lo que yo pienso, creo o espero de mí mismo y de los demás se materializa en hechos reales, en resultados tangibles que son coherentes con mis creencias y pensamientos sobre esa situación o esa persona o sobre mí mismo.

Por ejemplo, puede que desee encontrar una pareja inteligente, sensible, buena persona y trabajadora pero que yo crea que no merezco una persona así, es muy probable que no la encuentre, no porque no la merezca en realidad sino porque yo misma voy a tender a confirmar esa idea. Puede que sin darme cuenta siempre me relacione con patanes o que mis actividades estén relacionadas con otro tipo de personas que no son lo que me gustaría. Entonces mi pensamiento de “no merezco este tipo de hombre” se refuerza más y más y a la vez ese pensamiento sigue reforzando mis acciones coherentes con él.

En el ámbito educativo, dónde más se ha estudiado este efecto, la profecía autocumplida se denominó Efecto Pigmalión: cuando un profesor cree que un alumno no es válido, no sirve para tal o cual actividad o no aprobará, o bien tiene la idea contraria de que es estupendo, inteligente y trabajador y que aprobará con buenas notas, esas expectativas ya están influyendo poderosamente para que la situación se produzca. Algunos estudios realizados sobre este efecto, demostraron, que aquellos estudiantes sobre los que sus profersores pensaban que obtendrían buenos resultados, tendían a obtenerlos con mayores probabilidades. Al contrario sucedía lo mismo: sobre aquellos estudiantes en los que no confiaban o tenían malas expectativas tendían a rendir menos.

En terapia, se produce el mismo efecto. En este contexto se ha denominado Efecto Vanderbilt. Hablamos de lo mismo, es decir, lo que el profesional espera del paciente, puede influir con fuerza en su evolución.

Y a un nivel más cotidiano, el que más o el que menos hemos experimentado o sentido de manera más o menos consciente cómo las expectativas de nuestros padres nos han influido, en nuestras decisiones y en nuestros actos, casi de forma automática. Elegir carrera, amigos, actividades, carácter....

En torno a este concepto surge una reflexión. La importancia de que aprendamos a ser conscientes de la influencia que podemos estar ejerciendo sobre los demás con nuestras creencias. Según este efecto, sería fundamental para todos los profesionales que trabajan directamente con personas (psicólogos, médicos, educadores, profesores, etc, etc...) para padres y en general para la convivencia con los demás. Porque sin darnos cuenta podríamos estar ayudando mucho o entorpeciendo a otras personas. Igualmente sería fundamental revisar las creencias que tenemos acerca de nosotros mismos para ayudarnos y no entorpecernos.

Es un descubrimiento cuanto menos curioso... ¿Hasta qué punto creéis que tiene relevancia en la vida la profecía autocumplida? ¿Qué os parece?

domingo, 28 de noviembre de 2010

IGUALDAD Y DIVERSIDAD




Hola a todos, mientras esperamos a que nuestras super opositoras pasen su examen y podamos retomar con más fuerza el blog os dejo dos pequeños parrafos que me han llamado especialmente la atención y que se encuentran en el libro que han elaborado las profesoras de la UNED de la asignatura Igualdad y Diversidad en Educación

 
“En cierta enciclopedia china está escrito que los animales se dividen en (a) pertenecientes al Emperador, (b) embalsamados, (c) amaestrados, (d) lechones, (e) sirenas, (f) fabulosos, (g) perros sueltos, (h) incluidos en esta clasificación, (i) que se agitan como locos, (j) innumerables, (k) dibujados con un pincel finísimo de pelo de camello, (l) etcétera, (m) que acaban de romper el jarrón, (n) que de lejos parecen moscas. En el asombro de esta taxonomía, lo que se ve de golpe, lo que se nos muestra como encanto exótico de otro pensamiento, es el límite del nuestro: la imposibilidad de pensar esto” (Focault, M.; Las palabras y las cosas. Una arqueología de las ciencias humanas)



“el sistema no formal sufre las consecuencias de las políticas sociales asistencialistas. El asistencialismo contribuye en gran medida a la reproducción del statu quo. Lleva impicita una noción de pobreza que dirige la atención únicamente a las necesidades materiales, e interviene básicamente para paliar estas necesidades actuando como “red de contención” de los grupos vulnerables. La consecuencia es la creación de sujetos dependientes no autónomos: ciudadanía asistida”. (Diversidad e Igualdad en Educación. VV AA Editorial UNED)

viernes, 29 de octubre de 2010

LOS MANDATOS



Cuando hablamos por primera vez del Guión de Vida, lo vimos como esa historia de nuestra propia vida en la que desempeñamos un determinado rol como actores. Los MANDATOS vendrían a ser como la “esencia” de ese libro, es decir la base sobre la que se construye la trama de nuestra propia historia, el punto clave, la raíz de la que surge el tronco con miles de ramificaciones de pensamientos, sentimientos y acciones que van a ser coherentes con ese punto inicial (siempre y cuando estemos dentro del Guión de Vida, pues las personas también pensamos, sentimos y actuamos fuera de él en muchas ocasiones).

 
Estos mandatos vienen expresados de forma negativa y tienen un carácter “inhibidor” de la conducta por ejemplo “NO Disfrutes” y cada uno tiene su correspondiente PERMISO por ejemplo “ESTA BIEN Disfrutar”, así habrá familias en la que por ejemplo reir, saltar, chillar, jugar este “permitido” mientras que en otras estará “prohibido” por uno u ambos progenitores (u otras figuras parentales) y como ya he dicho, a partir de la prohibición o mandato, las personas irán construyendo la historia de su vida en relación a ese tema concreto, por ejemplo una persona con “NO DISFRUTES” podría dedicar el 90% del tiempo a trabajar, estudiar y otras obligaciones, rechazando realizar viajes con sus amigos, salir a bailar etc.



Los mandatos se van a elaborar a partir de “mensajes” que proceden de la parte infantil de los padres u otras figuras parentales (hermanos, profesores, abuelos, tíos etc.) de manera que se suele considerar que son inconscientes por parte de las personas que los emiten.



El matrimonio Goulding señaló a través de sus investigaciones que existen 12 MANDATOS o temas que en terapia aparecen una y otra vez como base de las decisiones negativas tempranas de las personas, estos son:



NO SEAS (NO EXISTAS): este mensaje, al igual que el resto, puede ser trasmitido de forma verbal o no verbal así un padre podría trasmitirlo a un hijo diciendole explícitamente frases como “ojala no hubieras nacido” o “mira que cantidad de problemas nos das desde que naciste” etc. También puede trasmitirse a través del maltrato físico o psíquico a los hijos, rechazo al bebe, ignorarle etc. A partir de él, la persona que lo acepta podrá desarrollar historias de vida diversas ej: adicción a drogas, suicidio, profesiones con alto riesgo para la vida, delincuencia etc. De manera que muchos autores señalan que este mandato no tiene porque acabar con la “muerte” de la persona pues puede combinarse en lo que llamamos una “decisión compuesta” que vendría a decir por ejemplo: “esta bien que exista siempre y cuando ….” Donde los puntos suspensivos pueden completarse de diversas maneras ej: “esta bien que exista siempre y cuando trabaje sin parar/no sea feliz/cumpla lo que mis padres desean etc.”



Algunos autores plantean que este mandato será enviado por padres que se sientan amenazados al tener un niño cerca



NO SEAS TU: este mensaje hace referencia a la idea de que los padres u otras figuras nos trasmiten que no seamos la persona que somos sino otra persona que ellos quieren. Se asocia a la idea de “el niño/a ideal que el padre/madre quiere tener”. En muchas ocasiones se observa en personas que fueron del sexo que no querían los padres por ejemplo uno padres que querían un chico y tienen una chica y la visten con ropa de chico, la cortan el pelo y la compran camiones y cochecitos apuntándola a fútbol.También podría expresarse a través de comparaciones con otras personas por ejemplo “a ver si aprendes de tu amiga Marta que es tan simpatica” etc.



NO SEAS UN NIÑO: este mensaje se trasmitirá por padres que en su parte infantil (estado Niño) se sienten amenazados por un niño o bien en padres a los que no se les permitió de pequeños actuar como niños y que por tanto se sienten amenazados por el comportamiento infantil. Así se trasmitirá por ejemplo a través de frases como “los niños grandes no lloran” o “ya eres muy mayor para jugar con muñecas” etc. También se puede trasmitir a hermanos mayores que tienen que cuidar de hermanos pequeños desde muy pronto adquiriendo por tanto responsabilidades adultas antes de tiempo, o en niños que deben ayudar a sus padres en el trabajo etc. Así se comportarán como adultos desde muy pronto y al alcanzar la edad adulta tendrán problemas para contactar con su parte infantil y por tanto tendrán problemas para jugar con niños, jugar con adultos, disfrutar, reir, saltar etc. De forma que estarán muy centrados en sus responsabilidades sin dejar tiempo para el disfrute etc.



NO CREZCAS: se trata del mandato contrario, lo que todos conocemos como “el Síndrome de Peter Pan” se trata de personas que con 30 o 40 años siguen actuando como si tuvieran 15 o 12 o 7 años. Les cuesta tomar decisiones adultas, adquirir responsabilidades etc. Podría ocurrir que nunca lleguen a casarse o que lo hagan pero sufran al tener que responsabilizarse de un trabajo o del cuidado de los hijos. En muchas ocasiones se ha observado este mandato en los hijos menores de la familia. Es esa vieja y conocida historia del “hijo pequeño que se queda en casa de los padres hasta los 45 años” y en muchas ocasiones se debe al miedo de los padres al nido vacío, bien porque su identidad se asocia al hecho de “ser madre/padre” bien porque existe una mala relación de pareja que se “evade” a través del cuidado de los hijos etc.



NO LO HAGAS: este mandato generalmente es trasmitido de forma inconsciente y de manera no verbal por un padre/madre que en su parte infantil siente envidia por los logros de su hijo o hija (imaginaros por ejemplo un padre que deseaba ser abogado pero tuvo que ponerse a trabajar en un taller para sacar a sus hijos adelante y pagarles el colegio y la universidad y ahora su hijo está estudiando derecho): Así generalmente a nivel consciente y verbal el padre/madre animará al hijo con los estudios pero a nivel inconsciente/no verbal le trasmitirá el mandato “no lo gagas” “no lo logres”. La forma de manifestarse este mandato en la persona sería a través de una incapacidad para lograr sus metas por ejemplo podría ponerse muy nervioso en el examen y quedarse en blanco o enfermar el día anterior y no poder presentase etc. Algunas veces he conocido a personas movidas por este mandato y siempre ves como “parece que por fin van a conseguir lo que se proponen pero al final nunca lo consiguen porque algún elemento se pone en su contra”



NO (NO HAGAS NADA): este mandato se trasmite desde la parte infantil del padre/madre que tiene “miedo” de que a su hijo/hija/hermano etc. Le pase algo malo. Lo que vendría a significar es “no hagas nada porque cualquier cosa que hagas es tan peligrosa que lo más seguro para ti es que no hagas nada” Así por ejemplo podría manifestarse en una madre que le dice a su hijo “no vayas en moto que es peligroso” “no montes en metro por la noche que hay mucha gente que ha bebido y podría pasarte algo” etc. Y se manifestaría en la persona en una constante duda sobre que hacer y que no hacer que podría llevarle a no tomar decisiones o llevar a cabo cambios cuando los considere necesarios



NO SEAS IMPORTANTE/NO PIDAS LO QUE NECESITAS: es un mandato que tiene como base el rechazo de la parte infantil del padre/madre hacia el hijo/s. Así el padre/madre trasmite al hijo/a/os que sus necesidades no son importantes de manera que las personas que se encuentran bajo su influencia aprenderán a no pedir nada, a dejar de lado lo que necesitan, a no destacar, a no luchar por tener una posición destacada en el trabajo etc.



NO PERTENEZCAS: las personas que se encuentren bajo este mandato sentirán que no pertenecen a ningún grupo; se sentirán ajenas, fuera de lugar y extrañas cuando interactúen con los grupos de su entorno y probablemente los otros les vean como solitarios o poco sociables. Este mensaje puede trasmitirse por los padres que trasmiten a sus hijos que son tímidos, diferentes a otros niños o difíciles



NO ESTÉS CERCA: puede hacer referencia a una prohibición de acercarse a nivel físico a las demás personas o bien de acercarse a nivel emocional (o ambas) así podría trasmitirse por padres/abuelos/familias que no se tocan, besan, abrazan o bien que nunca hablan entre ellos de sus sentimientos o problemas. También podría trasmitirse por padres que son distantes con sus hijos los cuales llegan a concluir que la búsqueda de afecto físico o emocional no merece la pena por el dolor del rechazo.

Una variante de este mandato es el NO CONFÍES que lleva a la persona a mantenerse alejada de los demás para así sentirse protegido de posibles daños que los otros “que no son de fiar” puedan infligirle ya que “uno no puede fiarse de nadie” esto le llevará a estar continuamente sospechando de los demás y tratando de confirmar sus sospechas



NO ESTÉS BIEN (NO ESTES SANO): puede manifestarse en enfermedad tanto física como psíquica y puede trasmitirse de diversas formas. En el caso de la enfermedad física las dos mas comunes hacen referencia en primer lugar a niños que deciden enfermar pues observan que es la mejor forma de conseguir atención por parte de los padres y en segundo lugar a niños que escuchan por parte de sus progenitores frases tales como “este niño no es fuerte” “mi hijo es enfermizo” etc. A nivel psíquico en ocasiones se observa igualmente en niños que sólo obtienen atención por parte de los padres si actúan de forma “loca”



NO PIENSES; Variantes (NO PIENSES SOBRE “X” TEMA) (NO PIENSES COMO TU PIENSAS SINO COMO YO PIENSO): el mandato no pienses se trasmitirá por figuras de autoridad que menosprecian el pensamiento del niño de modo que logran que el niño termine bloqueando su capacidad de pensar. En la vida adulta puede observarse en personas que ignoran sus problemas porque consideran que “pensar es malo” lo cual no les permite buscar soluciones; personas incapaces de sopesar pros y contras para tomar decisiones etc.



NO SIENTAS: a nivel general se trasmite por familias en las que se considera que las emociones son negativas y deben ignorarse/ocultarse etc. Puede afectar a todo tipo de emociones o a emociones específicas por ejemplo “no sientas enfado” “no sientas tristeza” etc. Así en la vida adulta las personas bajo la influencia de este mandato podrían tener dificultades a la hora de experimentar determinadas emociones como la alegría, la tristeza, el enfado etc. o bien a la hora de expresarlas.


Por último señalar que estos mandatos son generalmente parcial o totalmente inconscientes de modo que la persona generalmente no sabe que se encuentra bajo su influencia o percibe que "algo pasa" en ese sentido pero no sabe verbalizarlo. A través de la terápia pueden conocerse, explorarse y modificarse.

viernes, 24 de septiembre de 2010

¿DIFERENTES O IGUALES?


-“¿Estoy curada?
- No. Usted es una persona diferente, queriendo ser igual. Y esto, desde mi punto de vista, es considerado una enfermedad grave.
- ¿Es grave ser diferente?
- Es grave forzarse a ser igual: provoca neurosis, psicosis, paranoia. Es grave querer ser igual porque eso es forzar a la naturaleza e ir contra las leyes de Dios, que en todos los bosques y selvas del mundo no creó una sola hoja igual a otra. Pero usted considera una locura ser diferente y por eso escogió Villete (sanatorio mental) para vivir. Porque aquí, como todos son diferentes, usted pasa a ser igual que todo el mundo ¿lo ha entendido?”


Así es que ¿dónde poner el límite? ¿Quién/es lo decide y por qué? ¿Dónde termina la salud y empieza la patología? ¿Dónde ubicarse? ¿Dónde ubicar a los demás? ¿Tiene sentido tal dicotomía?

Y por último ¿a alguien le suena de qué libro es este texto? (¡Seguro que alguno de vosotros lo ha leído!)

sábado, 21 de agosto de 2010

LLEGAR A SER QUIENES SOMOS

Hace algunos meses escuchaba a un sabio, del que ya os hablaré, decir algo acerca de la aceptación que me gustó mucho: "En un clima de aceptación nos desarrollamos, crecemos como una planta en tierra fértil. Pero hay que respetar a cada planta. Si pretendes que una margarita llegue a ser un roble, lo que pasa es que tienes que estirarla tanto que al final te cargas la margarita, se rompe, porque en su esencia de margarita no puede ser roble. Lo que sí puedes hacer es abonarla y cuidarla como margarita para que llegue a ser la más bonita del mundo".

Hace años, un psicólogo llamado Carl R. Rogers, se planteó la aceptación como idea básica para la psicoterapia. Después de algunos años de trabajo terapeútico, llegó a la conclusión de que lo que las personas necesitaban no eran consejos, pautas, ni preguntas, tampoco juicios sobre sus estados emocionales, ni etiquetas científicas sobre sus patologías...Lo que las personas necesitaban era una terapia donde pudieran entender quiénes eran y en qué momento interno estaban situados, una terapia donde la persona pudiera ser sin más, sin máscaras, sin resistencias, sin maquillaje ni accesorios... Donde pudieran ir profundizando poco a poco en sí mismas, en su interior, hasta conectar o re-conectar más bien, con su esencia (con su yo natural, ¡como la margarita...!). Y de esta manera recuperarse a sí misma... Decía también el sabio de antes: “Recuperarse a sí mismo es un término muy adecuado, la persona tiene que recuperar lo que ha ido perdiendo desde que nació. Cuando eres bebé eres espontáneo y original, simplemente eres tú mismo. Luego la familia, la educación, la sociedad, etc. nos va condicionando". Así, Rogers comprendió que la manera era trabajando desde la aceptación plena y hacia la aceptación plena del paciente. Aceptando como terapeuta lo que las personas son, aceptándolas tal y como llegan y ayudándolas a aceptar lo que ellas son y cómo están en ese momento. Éste era su principio básico de trabajo.

Profundizaremos más en la figura de este gran hombre y en su forma de entender la psicoterapia y a las personas. De momento, os dejo las con las palabras que uno de sus pacientes le escribió después de participar en un grupo de terapia. Me parece que expresa de una manera muy intensa y muy real lo que significa aceptarse y sentirse aceptado, descubrirse, amarse... Lo que significa llegar a ser quienes somos...

" Un participante ha sabido captar con gran belleza, en forma poética, la separación y la unidad que se desarrollan conjuntamente:

Por primera vez en mi vida,
siento que soy alguien realmente especial.
Por primera vez en mi vida,
siento que quien soy
es todo lo que necesito ser.
Es el saber que en este tierno núcleo
y desnudo centro,
donde me encuentro,
no tiene por qué haber más.
Con lo que hay, basta.
Nunca he sentido tanto mi validez,
o me he sentido tan afirmado,
como persona.
Nunca había conocido la autoestimación.
Vosotros...me habéis dado poder para vivir
abiertamente,
al alcance de vuestra autenticidad.
Nunca me había conocido a mí mismo.
Nunca había conocido a otro ser humano,
hasta esta semana.
Nunca he conocido tanta paz, o tanta fuerza.
Tampoco había crecido jamás con tanta rapidez,
o aprendiendo tanto.
Nunca me he sentido tan rico
de amor por el sí mismo
y de amor por vosotros."


CARL R. ROGERS “Camino del ser”

sábado, 14 de agosto de 2010

EL ELEFANTE ENCADENADO


Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. También a mí como a otros, después me enteré, me llamaba la atención el elefante.

Durante la función, la enorme bestia hacía despliegue de su peso, tamaño y fuerza descomunal… pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo.

Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir.

El misterio es evidente: ¿Qué lo mantiene entonces? ¿Por qué no huye?

Cuando tenía cinco o seis años, yo todavía confiaba en la sabiduría de los grandes. Pregunté entonces a algún maestro, a algún padre, o a algún tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapa porque estaba amaestrado.
Hice entonces la pregunta obvia: “Si está amaestrado ¿por qué lo encadenan?”
No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente.

Con el tiempo me olvidé del misterio del elefante y la estaca… y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta.
Hace algunos años descubrí que por suerte para mí alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta:
El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño.
Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca.
Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo no pudo. La estaca era ciertamente muy fuerte para él.
Juraría que se durmió agotado y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que le seguía…
Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.

Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no escapa porque cree –pobre– que NO PUEDE.
Él tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sintió poco después de nacer.
Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro.
Jamás… jamás… intentó poner a prueba su fuerza otra vez…

Vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad… condicionados por el recuerdo de «no puedo»… Tu única manera de saber, es intentar de nuevo poniendo en el intento todo tu corazón…

JORGE BUCAY


“No puedo”. ¿Cuántas veces hemos oído a alguien decir esta frase o nos la hemos dicho nosotros, incluso inconscientemente?

Esta metáfora nos muestra cómo las barreras psicológicas que desde pequeño se van creando en nuestro interior, ya sea por aprendizaje, mensajes que recibimos del exterior, de nuestro entorno, padres, etc, pueden llegar a influir en nuestras decisiones de lo que podemos y no podemos hacer, sentir, pensar o creer en la vida adulta.

Podemos relacionar este cuento con los guiones de vida anteriormente comentados, con las decisiones que tomamos en la infancia y que nos afectan y perjudican en la actualidad, decisiones que además podemos cambiar pero que todavía o no los sabemos o nos asusta tanto el no poder conseguirlo, que preferimos seguir igual, como el elefante, antes que intentarlo y fracasar de nuevo.

¿Quién se apunta a intentar romper las cadenas de nuevo?



Recuerda siempre: “Los imposibles de hoy serán posibles mañana”. Tsiolkovsky